sábado, 6 de agosto de 2011

¿Cuál es nuestra responsabilidad como miembros de la Iglesia?



Efesios 2:19-22  18. Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20. edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21. en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;  22. en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Todos deseamos que nuestra Iglesia cuente en sus filas con personas leales a Jesucristo y que tal lealtad sea a toda prueba.
Todos deseamos que nuestra iglesia sea considerada importante.
Todos quisiéramos una iglesia grande.
Hay cosas imprescindibles que debemos hacer NOSOTROS para que nuestra iglesia sea bendecida y de bendición
1-    Instruirnos.
Es necesario instruir al nuevo creyente en la palabra de Dios y en la Disciplina de la Iglesia.
Pablo dice que un neófito puede caer en la condenación del diablo.  1 Timoteo 3:6
¿Cuál fue la condenación del diablo?  Pues el orgullo, el creer que sabía demasiado, que era como Dios!
Isaías 14: 11. Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. 12. ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14. sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. 15. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.  16. Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
Debemos procurar saber con el objetivo primario y casi único, de conocer, entender y servir a Dios.
Jeremías 9:24: Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en ENTENDERME y CONOCERME, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
2-    Sostener  a la Iglesia con nuestras oraciones
Significa, en primer lugar, convencimiento profundo y sin dudar que Dios escucha la oración que se hace con fe y en sinceridad.
El miembro debe comprometerse a orar continuamente a Dios para que su Iglesia sea llena del Espíritu Santo y reciba bendición.
Se compromete a orar por sus hermanos y sobre todo por aquellos que pasan por aflicciones.
Creerá por lo tanto, profundamente en la oración intercesora.
Será un convencido que la oración es la llave que abre puertas que él creía cerradas cuando no oraba.
Nunca será pesimista, sino que creerá en el poder de la oración
(Mateo 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.)
(Efesios 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;)
(Colosenses 1:9-10  Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 10. para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios)
(1 Tesalonicenses 5:17. Orad sin cesar.  25. Hermanos, orad por nosotros.)
(Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.).
3-    Sostener  la Iglesia con nuestra presencia
Significa que el miembro se responsabiliza de asistir continuamente a ella y que acudirá cada vez que se le precise.
Debe ser un convencido que es una necesidad primordial estar en su Iglesia y que ella necesita de su presencia.
Todos somos necesarios, pero hay que tener cuidado que no nos vaya a entrar el “ego” y creernos que somos indispensables.
Asistir continuamente a la Iglesia y tomar parte activa en ella constituye el mayor gozo, sobre todo sentirse parte de la Iglesia de Cristo, estando en comunión con sus hermanos
(Salmos 16:11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.
(Salmos 95:2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos.).
Hebreos 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Salmos 122:1: Yo me alegré con los que me decían: A la CASA de Jehová iremos.
4-    Sostener  la Iglesia con sus ofrendas
Significa que es un don precioso que Dios ha puesto en el corazón del creyente.
Significa reconocer que a través de todas las épocas la Iglesia ha precisado que sus hijos la sostengan.
Una mano que se abre para dar con gozo al Señor, recibe la bendición de Dios. En una mano que se cierra, el Señor no encuentra lugar para depositar su bendición.
(2 Corintios 9:6-8 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;).
Es penoso escuchar: “La Iglesia no hace nada”, cuando quien lo dice nunca ha experimentado la alegría de contribuir.
La iglesia necesita de nuestro aporte para realizar la obra de Dios entre las personas.
Las ofrendas, diezmos y contribuciones se precisaron en los tiempos del Antiguo Testamento, como igualmente durante el desarrollo de la Iglesia Primitiva. Hoy día, con mayor razón, se necesitan de dichos recursos económicos, ya que es mayor el número de quienes deben recibir la palabra de Dios y los beneficios de ésta.
En el Antiguo Testamento se nos menciona que lo mínimo que se debía dar era el diezmo, es decir, el 10% de todos nuestros recursos (Malaquías 3:10).
En el Nuevo Testamento el desafío es mayor, es entregarlo todo, incluso la vida si fuera necesario por la causa de Cristo.
Negarnos a dar es faltar a nuestra fe, es contribuir al decaimiento de la Iglesia e impedir que ella lleve a cabo su misión.
5-    Sostener  la Iglesia con nuestro servicio
Es reconocer que el Señor nos ha dado dones y talentos para ponerlos a favor de su Reino.
La Iglesia necesita del trabajo, el servicio de sus hijos, ya que ella ejerce una misión de restauración en el mundo, que es inherente a toda su obra.


Esta es una responsabilidad evangélica ineludible.
(1 Corintios 3:9 9. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.)
(Josué 24:15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.)
(Salmo 100:2 Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.)
(Mateo 4:10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.)
(Hechos 6:3. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.)
(Romanos 12: 6-7. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7. o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza).
6-    Esforzarse  por traer a otros a Cristo
Significa que no puede haber crecimiento numérico en la Iglesia si sus miembros no testifican fuera del ámbito de la grey.
Hoy, más que nunca, los miembros de la Iglesia deben comprometerse a testificar en medio de una población humana densa y siempre creciente, donde hay miles que aún no han sido alcanzados por la palabra de Dios.
El miembro de la Iglesia, cuando ha recibido la bendición de convertirse a Cristo, no puede dejar de proclamar las buenas nuevas del Reino de Dios. Esto fue lo que hicieron los cristianos durante la época del desarrollo de la Iglesia Primitiva.
Esto permitió que la Iglesia se transformara en una poderosa fuerza de vida, que nadie pudo detener ni derrotar.
Es cumplir con la Gran Comisión de Jesucristo (Mateo 28:19-20).
Cuando Pedro y Juan fueron llevados ante los gobernantes de Jerusalén, con amenazas, ellos testificaron con mayor poder


(Hechos 4:19-20 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20. porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.).

El apóstol Pablo, tal como exhortara a la Iglesia en Roma  Hoy nos impulsa a testificar y nos da a entender que el anuncio de la palabra de Dios es imprescindible para el desarrollo del reino de Dios.
(Romanos 10: 14. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?),

Conclusión:
No es solamente llegar a la iglesia esperando lo que la iglesia puede hacer por ti…
Es llegar sabiendo que Dios te ha rescatado de tu vana manera de vivir.
Que Dios te ha dado más de lo que merecías y que, por tanto, nuestro trabajo debe ser procurar ser el mejor hijo o la mejor hija que sobre la tierra pueda haber.